Muchas consultas me llegan por la habilidad de haber escrito libros. Me dicen ¿existe una clave para escribir un libro?, ¿qué es lo que tengo que aprender para poder hacerlo?. ¿Hay que tener algún tipo de personalidad particular?, ¿hacer un curso?, y la más frecuente de todas es ¿haces talleres para eso?

También me han dicho cosas como: tengo la idea, pero no sé cómo hacer. Hace rato que lo pienso, pero no lo sé poner en marcha. O cosas como “hacer un libro es algo que me estoy debiendo”

Lo que no saben es que abajo de todos esos tipos de preguntas y pensamientos hay un mundo. Y hoy en este pequeño artículo lo voy a develar.

Un mundo sí, un mundo llenísimo de miedos. Sin embargo, de eso vamos a hablar más adelante. Ahora mismo, en realidad lo que puedo decirte es lo siguiente. Es importante que saques todo tipo de distracción y desorden mental de tu cabeza. De hecho, ordenar tus ambientes y empezar a tirar o regalar cosas, puede ser una buena práctica. Al igual que cocinar, pintar, dibujar, hacer manualidades. O cualquier otro acto que implique poner un poco a tu creatividad en acción y le des bolilla de una vez a lo que puede empezar a emerger de tu mente …

Las ideas te juro que van a salir como bandadas y van a empezar a fluir cosas que ni sabías que estaban. Escribir no es una ciencia, todo el mundo puede hacerlo y encima puede resultar un acto terapéutico. Sí, así como te lo digo. Si querés escribir podés empezar por agarrar una hoja, un lápiz y escribir o escribirte porque no, lo que sea.

De hecho, muchas cosas pueden llegar a surgir de esa escritura una vez te leas. Al principio puede costar sentarse y hacerlo. Uno tiene estructuras y puede sentirse un completo idiota escribiendo cualquier pavada en un papel, y yo te pregunto, acá entre nos… ¿Y?, a quien le importa lo que escribas si sos vos solo quien se lee.

Porque no, no tenés que salir a mostrar tu manuscrito a cualquier persona que vaya caminando por ahí. Tenete respeto ante todo, es tu arte y hay que cuidarlo. ¿Por qué?, porque los seres humanos solemos tener egos muy desordenados y bastante maleducados. Entonces con una frase desubicada podemos matar al artista que habita en uno, por ende por favor si vas a dignarte a escribir “cuídalo”.

En la práctica yace el maestro

La escritura puede volcarse como venga, pero hazme el favor si vas a escribir también lee. Porque eso puede ayudarte y mucho a empezar a identificar el formato de estilo que debes saber al derramar tu magia en el lienzo en blanco.

Igualmente, si no te queda eso en claro, no importa. Yo misma he tenido que editar cosas en las que he preguntado varias veces, ¿acá que quisiste decir?, y que se exponga. Y que no te dé vergüenza porque a los editores para hacer eso se les paga. Podés volcar tu idea en algún lugar y todo lo que viene después se acomoda. Simplemente, porque preguntando se llega a Roma.

El orden, la edición, el formato. Eso lo vemos luego y ni siquiera hace falta que lo sepas vos porque No, no necesitas ¡saber hacer todo!.

Podés delegar y acudir a los mejores expertos que te ayuden en todo. O pensás que la maqueta y el armado de las tapas también lo tenés que hacer vos … No sea cosa que pienses que tenés que salir a comprar una máquina de hacer libros o un curso por el amor de Dios.

Al fin y al cabo, Lo primordial es que logres sentarte a llevar tu idea de una vez por todas a cabo. Que la escuches y empieces a hacerte cargo de que está ahí y que está muriéndose de ganas de ser contada.

Porque si no la sacas adelante se va a aburrir y se va a ir a buscar otro EJECUTADOR DE IDEAS a otra parte. ¿Te suena disparatado?, a mí no. Es una creencia que para mí, es correcta, la escuche decir de una autora de libros que siento, tengo que recomendarte en el medio de este artículo y puede que también te sirva.

Elizabeth Gilbert, es la autora del libro, Libera tu magia y afirma en su escrito. (De hecho, lo explicó por medio de un ejemplo que vivido). Que las ideas buscan quien las llevara a cabo. Sin embargo, si no encuentran a quien las haga posible, se aburren y se van en busca de algún alma (canal) que las quiera accionar. Así es que. te pido por favor que no te duermas en los laureles, se puede cansar de esperar y rendirse de vos. O me vas a decir que nunca viste algo en algún lugar y dijiste “eso se me ocurrió a mí una vez”. Mirá si hubieras sabido esto y la hubieras llevado a cabo. Estoy segura y no tengo dudas, las ideas nos buscan queriendo que las contemos, Es importante aprovechar que nos eligieron.

Si tengo que aconsejarte un taller o sesiones de algo. Te diría que sean de trabajo interno, autoconfianza, seguridad, niveles de amor propio, para que estés bien preparado al momento de llevar tu idea como bandera a algún lado.

Luego, trabajar en la dedicación a este propósito hermoso de tomar un acto creativo y ponerlo en marcha. Dándole forma, color y todo el amor posible, todo ese conjunto de cosas hará que sí, se transforme en un deseo cumplido y no muera en el intento. El gran desafío es “el que dirían” “yo no soy suficiente” y “no me creo tan valiente”. Por eso es ahí, que solo te queda ponerte a trabajar contigo y todo eso que te comenté puede colaborar y te puede ayudar, busca herramientas, fíjate quién te guía. Nadie más puede ocuparse de eso. De hecho es lo único que no se puede delegar. Entonces, a estas alturas ya debes ir sabiendo, todo lo que más o menos hace falta ir teniendo en cuenta para poder accionar.

Ahora sí, y esto es muy importante. Te pido que chequees en la necesidad de hacer un libro, si no se trata de un acto proveniente de tu querido EGO. Porque si es así, nunca te va a salir nada concreto. La creatividad busca al ser y no al revés. Así que, de última que te descubran y sean ellos los que escriban de vos.

Pienso que no se puede obligar a algo que es puro arte, a que salga obligado a alguna parte. Sería como poner a trabajar a un esclavo para vos. Y eso mismo hacés con tu mente cuando la querés domesticar con las necesidades vanas que ocurren en la humanidad. Ponete una mano en el corazón y si es así, acéptalo. Busca hacer algo en lo que te sientas vivo porque será ahí en ese momento, de seguro, que tu libro nacerá.

Para estos tiempos estamos seguros de que la afirmación tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Es otra cosa, que ocurre en lo invisible, más en el ser que en esta realidad fisica.

Y si después de leer todo esto, aumentaron tus ganas o siguen igual de intactas. Te deseo sacar para afuera tu parte más intuititva y creativa, esa que está guardada en tu alma y tiene muchas ganas de salir a jugar. Podés expandirla para hacer de una vez eso que vino a querer ser contado a través de vos.